En las cerezas de tus labios,
en la miel de tu mirada,
en las uvas de tus deseos,
en las manzanas de tus pecados,
en las naranjas de tus pechos,
en la vendimia de tu corazón,
en las rosas de tu sexo,
en el jazmín de tus sueños,
en el limonero de tus penas,
en el espino de tus tristezas
en el jazmín de tus alegrías,
en el oleaje de tus arenas,
en la germinación de tu luna,
en el fuego de tu sangre,
en la conspiración de tus besos,
en la alquimia de tu embrujo,
en la conjunción de tu corazón,
en la cruz de tus brazos,
en la llamarada de tu mirada,
en el espejo de tus ojos bellos,
en la medio luna de tu sonrisa,
en el altar perfumado de tu alma,
en el templo santo de tu vientre,
en el dolmen céltico de tu reino,
en la tierra que te sostiene como árbol,
en el telar que te hace greda y soplo,
en el paraíso que perdimos por amarnos,
en mi carne y en mis huesos de donde te crearon,
en la geología absoluta de mi mineral alma,
en una imposible combustión que en ti es luz,
en la pasión que te profesa mi religión de besos,
en el viento que teje alondras en el cielo,
simplemente en la mirada de tu alma,
yo poeta, bajo la locura más cuerda de mi delirio
te declaro, Mujer…mi diosa.
en las naranjas de tus pechos,
en la vendimia de tu corazón,
en las rosas de tu sexo,
en el jazmín de tus sueños,
en el limonero de tus penas,
en el espino de tus tristezas
en el jazmín de tus alegrías,
en el oleaje de tus arenas,
en la germinación de tu luna,
en el fuego de tu sangre,
en la conspiración de tus besos,
en la alquimia de tu embrujo,
en la conjunción de tu corazón,
en la cruz de tus brazos,
en la llamarada de tu mirada,
en el espejo de tus ojos bellos,
en la medio luna de tu sonrisa,
en el altar perfumado de tu alma,
en el templo santo de tu vientre,
en el dolmen céltico de tu reino,
en la tierra que te sostiene como árbol,
en el telar que te hace greda y soplo,
en el paraíso que perdimos por amarnos,
en mi carne y en mis huesos de donde te crearon,
en la geología absoluta de mi mineral alma,
en una imposible combustión que en ti es luz,
en la pasión que te profesa mi religión de besos,
en el viento que teje alondras en el cielo,
simplemente en la mirada de tu alma,
yo poeta, bajo la locura más cuerda de mi delirio
te declaro, Mujer…mi diosa.






